Divorcio internacional en Bélgica: jurisdicción, ley aplicable, menores y patrimonio

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Una persona puede solicitar el divorcio en Bélgica cuando concurre alguno de los criterios previstos por las normas europeas o, subsidiariamente, por el Derecho internacional privado. La residencia habitual de los cónyuges constituye normalmente el principal punto de conexión. Sin embargo, la competencia sobre los hijos depende, como regla general, de la residencia habitual del menor, mientras que los bienes y las pensiones siguen reglas propias. En el siguiente artículo, analizamos los diferentes aspectos a tener en cuenta en un divorcio internacional.

¿Cuándo se considera internacional un divorcio en Bélgica?

Un divorcio se considera internacional cuando la situación matrimonial está vinculada con más de un país. Esto puede deberse a la nacionalidad de los cónyuges, al lugar en el que viven, al país en el que celebraron el matrimonio, a la residencia de los hijos o a la existencia de bienes situados en distintos Estados. La presencia de estos elementos internacionales obliga a determinar qué tribunales pueden intervenir y qué legislación resulta aplicable a cada cuestión. Cuando la situación no presenta elementos internacionales, puede consultar nuestra guía general sobre el procedimiento de divorcio en Bélgica, sus modalidades, requisitos y plazos.

Cónyuges de diferentes nacionalidades

Existe un elemento internacional cuando los cónyuges tienen nacionalidades distintas. Es el caso, por ejemplo, de una ciudadana portuguesa casada con un ciudadano francés que viven en Bruselas. La nacionalidad de los cónyuges puede ser relevante, pero no determina por sí sola el país en el que debe tramitarse el divorcio. También puede ocurrir que los cónyuges vivan en países diferentes. Por ejemplo, un ciudadano belga puede continuar residiendo en Bélgica mientras su esposa española ha regresado a España tras la separación. En este caso, habrá que analizar que tribunales son los competentes. La existencia de hijos menores también puede influir, especialmente cuando viven en un país distinto al de uno de sus progenitores.

Matrimonio celebrado en el extranjero

Un divorcio también tiene carácter internacional cuando el matrimonio se celebró fuera de Bélgica. Puede tratarse de una pareja casada en España que posteriormente se trasladó a Bruselas, de un matrimonio estadounidense residente en Bélgica o de unos cónyuges casados en Francia o Marruecos que han establecido aquí su vida familiar. Sin embargo, el lugar de celebración del matrimonio no determina automáticamente dónde debe tramitarse el divorcio. Por tanto, haberse casado en España, Francia, Estados Unidos o Marruecos no significa que el divorcio tenga necesariamente que solicitarse en ese mismo país.

💡 Por ejemplo, un matrimonio estadounidense que vive de forma estable en Bruselas puede, en determinadas circunstancias, divorciarse en Bélgica, aunque el matrimonio se haya celebrado en Estados Unidos y ambos mantengan la nacionalidad estadounidense.

Hijos que viven en Bélgica o en otro país

La existencia de hijos menores puede añadir otra dimensión internacional al divorcio, especialmente cuando estos viven en un país distinto al de uno de los progenitores o cuando la familia ha residido sucesivamente en varios Estados. Puede suceder, por ejemplo, que el divorcio se tramite en Bélgica mientras los hijos viven habitualmente en Francia, o que uno de los progenitores resida en Francia y el otro en Bélgica, donde los menores están escolarizados. En estas situaciones es fundamental distinguir entre el tribunal competente para pronunciar el divorcio y el tribunal competente para decidir sobre los hijos. No siempre será el mismo.

Viviendas, cuentas bancarias o empresas situadas fuera de Bélgica

El divorcio también presenta un carácter internacional cuando los bienes de los cónyuges están situados en varios países. Es frecuente, por ejemplo, que una pareja resida en Bélgica y sea propietaria de una vivienda en Bruselas, un apartamento en Italia y una segunda residencia en Francia. También pueden existir cuentas bancarias en distintos Estados, participaciones en sociedades extranjeras, planes de pensiones internacionales, inversiones o activos digitales. Por ello conviene identificar todos los bienes y deudas de los cónyuges, con independencia del país en el que se encuentren. También será necesario determinar qué legislación regula el régimen económico matrimonial y qué formalidades deben cumplirse para transferir, vender o repartir los bienes situados en el extranjero.

Cónyuges que trabajan para instituciones europeas u organizaciones internacionales

En Bruselas es habitual que uno o ambos cónyuges trabajen para una institución de la Unión Europea, una organización internacional, una embajada, la OTAN o una empresa multinacional. Estas situaciones pueden plantear cuestiones específicas relacionadas con los salarios, las indemnizaciones de expatriación, los complementos familiares, las pensiones europeas o internacionales, los seguros médicos y determinados beneficios fiscales o profesionales.

En definitiva, un divorcio puede tramitarse en Bélgica aunque los cónyuges tengan nacionalidades diferentes, se hayan casado en otro país, posean bienes en el extranjero o trabajen para instituciones internacionales.

Divorcio internacional en Bélgica en cifras

El carácter internacional de la población belga también se refleja en las estadísticas de divorcio, especialmente en Bruselas. En 2024 se registraron en Bélgica 19.883 divorcios. Según los datos sobre la nacionalidad de los cónyuges, aproximadamente 4.639 afectaron al menos a una persona de nacionalidad extranjera. Esto representa alrededor del 23,3 % del total. Casi uno de cada cuatro divorcios presentaba, por tanto, un componente internacional vinculado a la nacionalidad de los cónyuges. Consulta la fuente.

La proporción es considerablemente mayor en la Región de Bruselas-Capital. De los 2.019 divorcios contabilizados en 2024, aproximadamente 959 implicaban al menos a un cónyuge de nacionalidad extranjera conocida, lo que supone cerca del 47,5 %. En Bruselas, prácticamente uno de cada dos divorcios presenta así una dimensión internacional por razón de la nacionalidad. Consulta la fuente.

Este resultado debe situarse en el contexto demográfico de la capital europea. Según el Censo, alrededor del 46 % de los habitantes de la Región de Bruselas-Capital había nacido en el extranjero, mientras que más de uno de cada tres residentes no tenía nacionalidad belga. En municipios como Ixelles, Etterbeek y Saint-Gilles, la población internacional tiene un peso todavía mayor.

Otro dato relevante es que 10.639 divorcios, equivalentes al 53,5 % del total, afectaron a hijos menores de dieciocho años que vivían en el hogar. En las familias internacionales, la existencia de hijos exige comprobar separadamente qué tribunal es competente para decidir sobre su residencia, la autoridad parental y el régimen de visitas. Los datos muestran que una parte significativa de los divorcios tramitados o registrados en Bélgica presenta conexiones con otras nacionalidades y países. Por ello, en Bélgica, el divorcio internacional no constituye una situación excepcional. Es una realidad frecuente que requiere analizar la competencia de los tribunales, la ley aplicable, la residencia de los hijos y la localización del patrimonio antes de iniciar el procedimiento.

¿Qué debe conocerse antes de presentar una demanda de divorcio internacional?

Antes de presentar una demanda de divorcio internacional es necesario determinar qué tribunal decidirá sobre los hijos, qué autoridad podrá fijar las pensiones alimenticias y qué legislación se aplicará al reparto de los bienes. Cada cuestión debe analizarse por separado. El tribunal competente para pronunciar el divorcio no es necesariamente el mismo que decidirá sobre los menores o sobre el patrimonio. Del mismo modo, un tribunal belga puede ser competente para tramitar el procedimiento y tener que aplicar, en determinados aspectos, la legislación de otro país.

¿Qué país puede pronunciar el divorcio?

La primera cuestión consiste en determinar qué países pueden tramitar el divorcio. Dentro de la Unión Europea, esta competencia se establece principalmente mediante el Reglamento Bruselas II ter. La respuesta depende, sobre todo, de la residencia habitual de los cónyuges. Los tribunales belgas pueden ser competentes, por ejemplo, cuando ambos cónyuges viven habitualmente en Bélgica, cuando tuvieron aquí su última residencia común y uno de ellos continúa residiendo en el país, o cuando la persona contra la que se presenta la demanda reside en Bélgica. En determinados casos, también puede presentar la demanda en Bélgica un cónyuge que resida aquí desde hace al menos un año. Este periodo puede reducirse a seis meses cuando el demandante tenga nacionalidad belga.

💡 Puede ocurrir que dos países sean simultáneamente competentes. En ese caso, donde primero se presenta la demanda albergará la competencia, para evitar que se desarrollen dos procedimientos de divorcio paralelos dentro de la Unión Europea.

¿Qué ley aplicará ese tribunal al divorcio?

Determinar qué país puede tramitar el divorcio no responde automáticamente a la pregunta de qué legislación se aplicará. Un tribunal belga no aplica necesariamente la ley belga. En un divorcio internacional puede verse obligado a aplicar la legislación española, francesa, italiana o incluso la de un país que no pertenezca a la Unión Europea.

La ley aplicable al divorcio se determina mediante el Reglamento Roma III. Los cónyuges pueden, bajo determinadas condiciones, acordar la aplicación de la ley de su residencia habitual, de su última residencia habitual común, de la nacionalidad de cualquiera de ellos o de la ley del tribunal ante el que se tramite el procedimiento. Cuando no existe una elección válida, Roma III establece un orden de criterios. Se atiende, en primer lugar, a la residencia habitual común de los cónyuges en el momento de presentar la demanda. A falta de esta, pueden resultar relevantes su última residencia habitual común, su nacionalidad común o, finalmente, la ley del tribunal que conoce del procedimiento.

💡 Por ejemplo, un tribunal belga puede ser competente para tramitar el divorcio de dos ciudadanos españoles residentes en Bruselas y aplicar la ley belga si no existe una elección de ley y la residencia habitual común se encuentra en Bélgica. También podría aplicar la ley española si los cónyuges la eligieron válidamente por razón de su nacionalidad.

Roma III regula únicamente la disolución o separación del matrimonio. No determina la ley aplicable a la custodia de los hijos, las pensiones alimenticias ni el reparto del patrimonio, que se rigen por normas diferentes.

¿Qué tribunal decidirá sobre los hijos?

La autoridad parental, la residencia de los menores o el régimen de visitas, en el ámbito europeo, están reguladas por Bruselas II ter. Como regla general, son competentes los tribunales del país en el que el menor tiene su residencia habitual cuando se inicia el procedimiento. La residencia habitual del menor no depende únicamente de su inscripción administrativa. Debe identificarse el país en el que se encuentra efectivamente integrado, teniendo en cuenta elementos como su vivienda, escolarización, vida familiar y estabilidad.

💡 Por ejemplo, si el divorcio se tramita en Bélgica pero los hijos viven y están escolarizados de manera estable en España, los tribunales españoles serán normalmente los competentes para adoptar las decisiones sobre los menores. Por el contrario, si los hijos viven habitualmente en Bruselas, lo habitual será que los tribunales belgas resuelvan sobre su residencia, la autoridad parental y el régimen de contacto con cada progenitor.

En situaciones relacionadas con países que no están sujetos a Bruselas II ter, puede resultar aplicable el Convenio de La Haya de 1996 sobre protección de menores. Este Convenio también toma como punto de partida la residencia habitual del niño y regula la competencia, la ley aplicable y el reconocimiento de las medidas de protección.

¿Qué tribunal resolverá las pensiones alimenticias?

Las pensiones alimenticias se rigen por reglas propias. La competencia se determina principalmente mediante el Reglamento europeo 4/2009. Dependiendo de las circunstancias, puede ser competente el tribunal del lugar de residencia habitual del deudor, el tribunal del lugar de residencia habitual de la persona que solicita los alimentos o el tribunal que ya está conociendo del divorcio o de la responsabilidad parental, cuando la reclamación alimenticia esté vinculada a ese procedimiento.

La legislación aplicable se determina normalmente mediante el Protocolo de La Haya de 2007. Como regla general, se aplica la ley del país de residencia habitual de la persona que tiene derecho a recibir los alimentos. No obstante, existen reglas especiales y excepciones, especialmente en las obligaciones entre padres e hijos y entre cónyuges o excónyuges.

¿Qué ley y qué autoridad intervendrán en el reparto de los bienes?

Dentro de los Estados participantes, el Reglamento europeo 2016/1103 regula la competencia judicial, la ley aplicable y el reconocimiento de decisiones en materia de regímenes económicos matrimoniales.

En determinados supuestos, los tribunales del país que tramita el divorcio también pueden resolver sobre la liquidación del régimen matrimonial. También debe determinarse qué legislación regula el patrimonio matrimonial. La ley designada puede, en principio, aplicarse al conjunto del patrimonio matrimonial, aunque los bienes estén situados en varios países. Sin embargo, la venta, inscripción o ejecución sobre un inmueble deberá respetar también determinadas reglas del país en el que esté situado.

Por ejemplo, una pareja residente en Bélgica puede tener una vivienda en Bruselas, un apartamento en España y cuentas bancarias en Francia. Una misma ley podría regular la liquidación de su régimen matrimonial, pero serían necesarias actuaciones adicionales ante notarios, registros o autoridades de los países en los que se encuentren los bienes.

Debe prestarse especial atención a la fecha del matrimonio. Las reglas sobre ley aplicable del Reglamento 2016/1103 se aplican, en principio, a los cónyuges que contrajeron matrimonio o eligieron la ley de su régimen matrimonial a partir del 29 de enero de 2019.

Resumen de las normas aplicables

MateriaNorma principal para determinar la competenciaNorma principal sobre la ley aplicable
Divorcio y separación legalReglamento (UE) 2019/1111, conocido como Bruselas II terReglamento (UE) 1259/2010, conocido como Roma III
Responsabilidad parentalReglamento Bruselas II ter o Convenio de La Haya de 1996En principio, la autoridad competente aplica su propia ley conforme al Convenio de La Haya de 1996
Pensiones alimenticiasReglamento (CE) 4/2009Protocolo de La Haya de 2007
Régimen económico matrimonialReglamento (UE) 2016/1103Ley elegida por los cónyuges o ley determinada conforme a los criterios de conexión del Reglamento
Reconocimiento de resolucionesReglamento europeo aplicable o Derecho internacional privado belgaDepende de la materia, del país de origen y del instrumento jurídico aplicable

¿Cuándo son competentes los tribunales belgas para pronunciar un divorcio?

Los tribunales belgas pueden pronunciar un divorcio internacional cuando la situación presenta una conexión suficiente con Bélgica. En la mayoría de los asuntos europeos, esta competencia se determina mediante el Reglamento Bruselas II ter.

El Reglamento Bruselas II ter

El Reglamento Bruselas II ter establece varios criterios para determinar qué país puede tramitar un divorcio. Estos criterios son alternativos, por tanto, basta con que se cumpla uno para que los tribunales de ese Estado puedan ser competentes. Esto significa también que, en determinadas situaciones, los tribunales de dos o más países pueden ser competentes. En esos casos, conviene analizar la situación antes de presentar la demanda.

Residencia habitual de ambos cónyuges en Bélgica

Los tribunales belgas son competentes cuando ambos cónyuges tienen su residencia habitual en Bélgica en el momento de presentar la demanda. Lo importante no es dónde se casaron ni qué nacionalidad tienen, sino que ambos hayan establecido en Bélgica el centro habitual de su vida.

💡 Por ejemplo, una ciudadana española y un ciudadano francés que viven de manera estable en Bruselas pueden divorciarse en Bélgica, aunque ninguno de ellos tenga nacionalidad belga y aunque el matrimonio se haya celebrado en otro país.

Última residencia habitual común en Bélgica

Bélgica también puede ser competente cuando los cónyuges tuvieron aquí su última residencia habitual común y uno de ellos continúa viviendo en el país. Si uno permanece en Bélgica y el otro se traslada a España, Francia o cualquier otro Estado, los tribunales belgas pueden seguir siendo competentes para pronunciar el divorcio. No basta, sin embargo, con que los cónyuges hayan vivido alguna vez en Bélgica. Debe tratarse de su última residencia habitual común y uno de ellos debe continuar residiendo aquí.

Residencia habitual del cónyuge demandado en Bélgica

Los tribunales belgas son igualmente competentes cuando el cónyuge contra el que se presenta la demanda tiene su residencia habitual en Bélgica. Por ejemplo, una persona que vive en España puede presentar una demanda de divorcio en Bélgica contra su cónyuge si este reside habitualmente en Bruselas. Este criterio protege al demandado, al permitir que el procedimiento se tramite ante los tribunales del país en el que desarrolla normalmente su vida.

Demanda conjunta cuando uno de los cónyuges vive en Bélgica

Cuando ambos cónyuges presentan conjuntamente la solicitud de divorcio, los tribunales belgas pueden ser competentes si al menos uno de ellos tiene su residencia habitual en Bélgica. Así, una pareja que desea divorciarse de común acuerdo puede presentar la demanda en Bélgica aunque uno de los cónyuges ya se haya trasladado a otro país, siempre que el otro continúe residiendo habitualmente en Bélgica. Cuando existe acuerdo sobre los hijos, las pensiones y el patrimonio, puede valorarse un divorcio de mutuo acuerdo en Bélgica, siempre que el convenio regule correctamente sus efectos en los demás países implicados.

Residencia del cónyuge que presenta la demanda

Una persona también puede presentar por sí sola una demanda de divorcio en Bélgica cuando haya residido habitualmente en el país durante, al menos, el año inmediatamente anterior a la presentación de la demanda. El periodo exigido se reduce a seis meses cuando la persona que presenta la demanda tiene nacionalidad belga. Por tanto, un ciudadano belga que regrese a Bélgica después de una separación podrá, en principio, presentar aquí la demanda una vez que haya residido habitualmente en el país durante los seis meses inmediatamente anteriores.

Nacionalidad común de ambos cónyuges

Los tribunales belgas también son competentes cuando ambos cónyuges tienen nacionalidad belga, aunque residan en países diferentes. Este criterio exige una nacionalidad común. La nacionalidad belga de uno solo de los cónyuges no es, por sí misma, suficiente para atribuir competencia a Bélgica, salvo que concurra además otro criterio, como la residencia habitual del demandado o la residencia cualificada del demandante.

¿Qué se entiende por residencia habitual?

La residencia habitual es el criterio más importante en la mayoría de los divorcios. No equivale necesariamente a la nacionalidad, al domicilio fiscal, a la inscripción administrativa, a la dirección que aparece en un contrato de trabajo ni al lugar en el que se posee una vivienda.

Debe determinarse dónde se encuentra realmente el centro estable de la vida de la persona. Para ello se valoran conjuntamente la duración y regularidad de su presencia, su vivienda, actividad profesional, relaciones familiares y sociales y su intención de establecer allí el centro habitual de sus intereses. La residencia habitual debe apreciarse a partir de todas las circunstancias concretas. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea la relaciona con dos elementos principales, una presencia suficientemente estable y la intención de establecer en ese lugar el centro habitual de los propios intereses. Además, a efectos del divorcio, una persona no puede tener simultáneamente dos residencias habituales en dos Estados distintos.

Documentos necesarios para un divorcio internacional en Bélgica

Antes de iniciar un divorcio internacional es importante reunir la documentación que permita determinar qué tribunal es competente, qué ley se aplica y cuál es la situación familiar y patrimonial de los cónyuges.

Documentación personal y matrimonial

Deben aportarse los documentos de identidad o pasaportes, el certificado de matrimonio y, cuando existan, el contrato matrimonial o las capitulaciones. Los certificados de residencia y la composición familiar permiten acreditar dónde viven los cónyuges y dónde tuvieron su última residencia común.

Documentación sobre los hijos

Cuando existen hijos menores, serán necesarios sus certificados de nacimiento y las pruebas que permitan determinar dónde tienen su residencia habitual. La escolarización, la inscripción municipal, la documentación médica y las resoluciones o acuerdos anteriores pueden resultar especialmente relevantes. Cuando los hijos están escolarizados en las Escuelas Europeas de Bruselas, el acuerdo parental debe regular con claridad quién adopta las decisiones educativas y cómo se distribuyen los gastos escolares.

Documentación económica

Para analizar las pensiones alimenticias y el reparto del patrimonio deben reunirse las declaraciones fiscales, nóminas, contratos de trabajo, cuentas bancarias, títulos de propiedad, hipotecas, inversiones, participaciones sociales y planes de pensiones. También deben incluirse los bonus, stock options, indemnizaciones de expatriación y demás beneficios profesionales. Es importante identificar los bienes, ingresos y deudas existentes en todos los países.

Documentos extranjeros

Los documentos expedidos en el extranjero pueden requerir una apostilla o legalización y una traducción jurada al francés o al neerlandés. Cuando se aporten sentencias o decisiones extranjeras, también puede ser necesario acreditar que son auténticas y definitivas. Estas formalidades deben comprobarse antes de presentar la demanda para evitar retrasos en el procedimiento.

Bienes en diferentes países y liquidación del régimen matrimonial

Cuando los cónyuges poseen bienes en varios países, debe determinarse qué tribunal puede resolver sobre el patrimonio, qué régimen económico matrimonial se aplica y qué actuaciones serán necesarias en cada país.

El divorcio y la liquidación del patrimonio

La sentencia de divorcio pone fin al matrimonio, pero no supone necesariamente que los bienes queden repartidos. La liquidación del régimen matrimonial exige identificar los bienes y las deudas, determinar cuáles son comunes y cuáles pertenecen exclusivamente a cada cónyuge, valorar el patrimonio y realizar finalmente su reparto. Por tanto, el matrimonio puede quedar disuelto mientras continúa la liquidación de viviendas, cuentas bancarias, inversiones o participaciones sociales. En Bélgica, una vez disuelto el régimen matrimonial y hasta que se produzca su liquidación y división, los bienes comunes pueden permanecer en situación de indivisión.

¿Qué régimen matrimonial se aplica?

Antes de repartir los bienes debe determinarse qué régimen económico matrimonial regula la relación entre los cónyuges. El punto de partida será comprobar si firmaron un contrato matrimonial o capitulaciones y si eligieron expresamente la legislación aplicable. También deben analizarse la fecha y el país de celebración del matrimonio, la primera residencia habitual común después de casarse, la nacionalidad que tenían en ese momento y los posteriores cambios de residencia.

Viviendas y terrenos situados en otro país

La existencia de un inmueble en cualquier otro país no significa necesariamente que ese Estado deba resolver todo el régimen matrimonial. La ley aplicable al régimen matrimonial determinará normalmente si el inmueble pertenece exclusivamente a uno de los cónyuges o forma parte del patrimonio común, incluso cuando esté situado en otro país.

Sin embargo, la transmisión, venta, inscripción o adjudicación del inmueble deberá respetar las normas registrales y los derechos reales del país en el que se encuentre. Por ejemplo, una resolución belga puede determinar que una vivienda situada en otro país debe adjudicarse a uno de los cónyuges, pero será necesario cumplir posteriormente las formalidades notariales, fiscales y registrales. El Reglamento europeo 2016/1103 excluye de su ámbito las reglas sobre inscripción de derechos en los registros y los efectos de esa inscripción. También deben comprobarse las hipotecas, cargas, préstamos pendientes y posibles derechos de terceros.

Cuentas bancarias y carteras de inversión

Las cuentas bancarias, depósitos, acciones, fondos de inversión y demás productos financieros deben incluirse en el inventario matrimonial, aunque se encuentren en otro país o estén únicamente a nombre de uno de los cónyuges. El titular formal de una cuenta no es necesariamente su único propietario desde la perspectiva del régimen matrimonial. Habrá que comprobar cuándo y con qué fondos se abrió, de dónde procedía el dinero y qué legislación regula la relación patrimonial entre los cónyuges. Cuando la cuenta se encuentra en otro país, la resolución deberá reconocerse o ejecutarse allí si el banco no entrega voluntariamente los fondos o si es necesario adoptar medidas de embargo.

Empresas, participaciones sociales y sociedades patrimoniales

Las participaciones en una empresa también pueden formar parte del patrimonio que debe liquidarse, aunque la sociedad esté constituida en otro país. Debe distinguirse entre la titularidad de las participaciones y la gestión de la sociedad. La ley aplicable al régimen matrimonial puede determinar si el valor económico de las acciones o participaciones es común o propio. Sin embargo, los derechos de voto, la administración de la empresa, las restricciones a la transmisión y los procedimientos societarios se regirán normalmente por la legislación del país de constitución de la sociedad y por sus estatutos. La valoración deberá tener en cuenta la situación de la empresa, sus activos, deudas, beneficios, reservas y perspectivas económicas. En sociedades familiares o patrimoniales puede ser necesario acudir a un experto contable o financiero independiente.

Bienes recibidos por herencia o donación

Los bienes recibidos por herencia o donación suelen recibir un tratamiento específico y, en muchos regímenes matrimoniales, permanecen como patrimonio propio del cónyuge beneficiario. Sin embargo, no debe asumirse automáticamente que todo bien heredado o donado queda fuera de la liquidación. Es necesario examinar la legislación aplicable, las capitulaciones matrimoniales y las condiciones concretas de la donación o del testamento.

💡 También debe comprobarse si el bien fue vendido, si el dinero obtenido se mezcló con fondos comunes o si se utilizó para comprar una vivienda familiar. En esas situaciones puede ser necesario determinar si existe un derecho de reembolso o compensación entre el patrimonio común y el patrimonio propio.

Cuando uno de los cónyuges ha recibido bienes por sucesión, también deben tenerse en cuenta las reglas aplicables a las herencias y sucesiones en Bélgica, sin confundir el Derecho sucesorio con la liquidación del régimen matrimonial.

Reconocimiento del divorcio belga en otros países

Una sentencia belga puede disolver válidamente el matrimonio, pero cuando alguno de los excónyuges tiene otra nacionalidad, vive en el extranjero o posee bienes fuera de Bélgica, también debe comprobarse cómo se reconocerá el divorcio en los demás países afectados. El reconocimiento permite que otro Estado considere extinguido el matrimonio.

Reconocimiento dentro de la Unión Europea

Las sentencias belgas de divorcio son reconocidas, como regla general, en los demás Estados miembros vinculados por el Reglamento Bruselas II ter, sin necesidad de iniciar un nuevo procedimiento sobre el fondo.

💡 Por ejemplo, un divorcio pronunciado en Bélgica podrá ser reconocido en España, Francia, Italia o Alemania sin que los tribunales de esos países vuelvan a examinar las causas del divorcio. Dinamarca no participa en este Reglamento y aplica sus propias normas de reconocimiento.

Para acreditar la resolución suele ser necesario presentar una copia auténtica de la sentencia belga y el certificado europeo relativo a las decisiones en materia matrimonial, expedido por el tribunal de origen conforme al anexo II de Bruselas II ter. También puede solicitarse una traducción. El reconocimiento automático no significa que el estado civil se actualice. Un ciudadano extranjero divorciado en Bélgica, deberá solicitar que el divorcio quede reflejado en el Registro Civil del país en concreto.

La autoridad extranjera no puede revisar nuevamente si el tribunal belga decidió correctamente el divorcio. La negativa al reconocimiento solo es posible por motivos excepcionales, como una vulneración grave de los derechos de defensa, la incompatibilidad con otra resolución o una contradicción manifiesta con el orden público del país requerido.

Reconocimiento en Estados Unidos, Latinoamérica, Marruecos u otros terceros países

Fuera del sistema europeo, el reconocimiento de una sentencia belga depende de la legislación del país en el que deba producir efectos y de los convenios internacionales que resulten aplicables.

En Estados Unidos, Marruecos, Reino Unido o los países latinoamericanos puede exigirse un trámite administrativo o un procedimiento judicial específico de reconocimiento, habitualmente denominado exequátur, homologación o reconocimiento de sentencia extranjera. La autoridad del país correspondiente puede comprobar que la sentencia es definitiva, que el tribunal belga tenía una conexión con el matrimonio, que el otro cónyuge fue informado correctamente del procedimiento y que el resultado no vulnera su orden público. Normalmente deberán presentarse una copia certificada de la sentencia, una prueba de firmeza, una apostilla o legalización y una traducción jurada. Los requisitos concretos varían considerablemente de un país a otro.

Reconocimiento en Bélgica de un divorcio extranjero

Un divorcio pronunciado en el extranjero puede ser reconocido en Bélgica sin necesidad de obtener una nueva sentencia belga sobre el fondo. El reconocimiento permite que las autoridades belgas consideren disuelto el matrimonio conforme a lo decidido en el extranjero. Cuando la resolución procede de un Estado miembro vinculado por Bruselas II ter, se aplican las reglas europeas de reconocimiento. Cuando procede de un tercer país, se aplica principalmente el Código belga de Derecho internacional privado. La autoridad belga comprobará, entre otras cuestiones, que la sentencia es auténtica y ejecutiva o definitiva en el país de origen, que se respetaron los derechos de defensa, que no se obtuvo fraudulentamente y que no resulta incompatible con el orden público belga o con otra resolución ya reconocida. Su examen se limita a comprobar si se cumplen las condiciones para reconocerla.

Inscripción del divorcio en el registro civil

El reconocimiento jurídico y la actualización del registro civil son dos operaciones diferentes. Aunque la sentencia sea reconocible, debe presentarse ante la administración competente para que el estado civil figure correctamente actualizado. No inscribir el divorcio puede provocar que una persona figure como divorciada en Bélgica y continúe apareciendo como casada en otro país. Esto puede generar dificultades para contraer un nuevo matrimonio, tramitar una sucesión, renovar documentación o vender un inmueble.

Divorcio Internacional en Bélgica.

Consecuencias fiscales, laborales y sociales para expatriados

El divorcio puede afectar a la residencia fiscal, las declaraciones tributarias, las prestaciones familiares y determinados beneficios profesionales. Para los expatriados, estas consecuencias deben analizarse teniendo en cuenta tanto la situación en Bélgica como las obligaciones existentes en otros países.

Cambio de residencia fiscal

El divorcio no cambia automáticamente la residencia fiscal. Sin embargo, la separación suele implicar que uno de los cónyuges abandone Bélgica o traslade su vivienda principal a otro Estado. La residencia fiscal dependerá del lugar en el que la persona mantenga realmente su domicilio y el centro de sus intereses personales y económicos. Quien continúe siendo residente fiscal en Bélgica deberá declarar, en principio, sus ingresos mundiales, incluidos los salarios, pensiones, inversiones e inmuebles situados en el extranjero. Los ciudadanos españoles que continúen residiendo en Bélgica también deben revisar los principales aspectos legales y fiscales para españoles en Bélgica, especialmente cuando mantienen ingresos o bienes en España.

Declaraciones tributarias separadas

Después de una separación de hecho o de un divorcio, los cónyuges pueden pasar de una declaración conjunta a declaraciones fiscales separadas. El momento exacto dependerá de la fecha de la separación o del divorcio y del ejercicio fiscal correspondiente. También deberá determinarse quién declara a los hijos a cargo y las pensiones alimenticias pagadas o recibidas. La separación puede modificar las ventajas fiscales familiares y producir una liquidación distinta a la de años anteriores.

Vivienda familiar situada en Bélgica o en el extranjero

La atribución provisional de la vivienda familiar a un excónyuge no modifica por sí sola su propiedad ni libera a ninguno de los cónyuges de una hipoteca firmada conjuntamente. Si la vivienda se encuentra en otro país, deberán analizarse también su declaración fiscal, los impuestos locales y las consecuencias de una eventual venta o adjudicación. Un residente fiscal belga debe declarar los inmuebles que posee en el extranjero, aunque el convenio de doble imposición aplicable pueda limitar la tributación efectiva en Bélgica.

Prestaciones familiares

La separación puede modificar quién recibe las prestaciones familiares y qué progenitor figura como beneficiario de los hijos. Por ello, el cambio de domicilio, el régimen de alojamiento y la actividad profesional de ambos progenitores deben comunicarse a los organismos competentes.

Seguridad social y seguro médico

El cónyuge que estaba cubierto como persona a cargo del otro puede necesitar una afiliación propia después del divorcio. También deberá comprobarse quién mantiene a los hijos inscritos en el seguro médico. Si uno de los progenitores trabaja o se traslada al extranjero, la cobertura dependerá de las reglas europeas de coordinación o del convenio de seguridad social aplicable. La Tarjeta Sanitaria Europea facilita la asistencia durante estancias temporales, pero no sustituye una afiliación completa en el país de residencia.

Pensiones belgas y extranjeras

El divorcio no elimina los derechos de jubilación que cada cónyuge haya generado mediante sus propias cotizaciones en Bélgica o en otro país. Sin embargo, deben revisarse los posibles derechos derivados del matrimonio, los planes de pensiones profesionales y las pensiones complementarias. Cuando existen carreras laborales en varios Estados, cada país puede pagar la parte correspondiente a los periodos cotizados conforme a sus propias reglas y a los mecanismos europeos o internacionales de coordinación. Las pensiones extranjeras también deben tenerse en cuenta al calcular los recursos económicos de los cónyuges y, cuando el beneficiario sea residente fiscal belga, pueden estar sujetas a obligaciones de declaración en Bélgica.

Funcionarios y agentes de la Unión Europea

Para los funcionarios y agentes de la Unión Europea, el divorcio puede afectar a la asignación familiar, las ayudas por hijos, los gastos escolares y determinados derechos vinculados al seguro de enfermedad. Se deberá determinar qué progenitor mantiene efectivamente al menor, quién tiene derecho a percibir las asignaciones y si existen prestaciones nacionales similares que deban deducirse. Por ello, la sentencia o el acuerdo debe regular con la residencia de los hijos, los gastos escolares y las obligaciones económicas de cada progenitor. Los efectos del divorcio sobre las asignaciones, la cobertura médica y determinados derechos estatutarios pueden requerir asesoramiento jurídico para funcionarios y agentes de la Unión Europea.

Errores frecuentes en un divorcio internacional

Un divorcio internacional exige coordinar varias cuestiones: el tribunal competente, la ley aplicable, la situación de los hijos, las pensiones alimenticias y el reparto de los bienes. Los errores cometidos al inicio pueden limitar las opciones posteriores o provocar procedimientos paralelos en varios países.

Pensar que el divorcio solo puede tramitarse en el país de la nacionalidad

La nacionalidad no es el único criterio para determinar dónde puede presentarse la demanda. En la Unión Europea, la competencia depende principalmente de la residencia habitual de los cónyuges, de su última residencia común, de la residencia del demandado o, en determinados casos, de la residencia del demandante. Por ejemplo, una pareja española que vive habitualmente en Bruselas puede divorciarse en Bélgica. Del mismo modo, dos cónyuges de nacionalidades diferentes pueden acudir a los tribunales belgas si su residencia habitual se encuentra en el país.

💡 Ejemplo: una pareja formada por dos ciudadanos españoles vive desde hace cinco años en Bruselas. Aunque ambos tengan nacionalidad española y se hayan casado en Madrid, pueden solicitar el divorcio en Bélgica porque su residencia habitual se encuentra allí.

Creer que el tribunal del divorcio decidirá automáticamente sobre los hijos

El tribunal competente para pronunciar el divorcio no siempre es competente para decidir sobre la residencia, la autoridad parental o el régimen de visitas de los hijos. Como regla general, estas cuestiones corresponden a los tribunales del país donde el menor tiene su residencia habitual. Por ello, el divorcio puede tramitarse en Bélgica mientras las medidas sobre los hijos se resuelven en España, Francia u otro Estado.

💡 Ejemplo: el padre presenta la demanda de divorcio en Bélgica porque reside en Bruselas, pero los hijos viven y están escolarizados de forma estable en Valencia con la madre. El tribunal belga puede pronunciar el divorcio, mientras que los tribunales españoles serán normalmente competentes para decidir sobre los hijos

Trasladar a los hijos a otro país sin consentimiento

Cuando ambos progenitores ejercen la autoridad parental, uno de ellos no debe trasladar unilateralmente la residencia habitual de los hijos al extranjero. Un traslado o una retención ilícitos pueden dar lugar a un procedimiento urgente de retorno conforme al Convenio de La Haya de 1980. Este procedimiento no decide definitivamente la custodia, sino que pretende restablecer la situación anterior para que los tribunales competentes resuelvan sobre el menor. La decisión correcta es obtener previamente el consentimiento escrito del otro progenitor o, en caso de desacuerdo, solicitar autorización judicial.

💡 Ejemplo: después de la separación, una madre viaja desde Bélgica a Italia con sus hijos durante las vacaciones y decide permanecer allí definitivamente sin el consentimiento del padre. Este puede solicitar el retorno de los menores a Bélgica mediante un procedimiento de sustracción internacional.

Firmar un acuerdo que no podrá ejecutarse en otro país

Un acuerdo puede ser válido entre los cónyuges y, sin embargo, resultar difícil de reconocer o ejecutar en el extranjero. Esto ocurre cuando no se ha respetado la ley aplicable, cuando el acuerdo no ha sido homologado o formalizado adecuadamente o cuando contiene medidas sobre hijos, alimentos o inmuebles que requieren trámites adicionales. Antes de firmarlo debe comprobarse dónde deberá producir efectos y qué forma jurídica permitirá exigir su cumplimiento. El reconocimiento del divorcio, la ejecución de una pensión alimenticia y la transferencia de una vivienda situada en otro país están sometidos a reglas diferentes.

💡 Ejemplo: los cónyuges firman en Bélgica un acuerdo privado por el que el marido se compromete a transferir a la esposa una vivienda situada en Portugal. Sin embargo, no formalizan la operación ante notario ni realizan la inscripción registral portuguesa. La esposa no se convierte automáticamente en propietaria del inmueble por el simple acuerdo.

No analizar las capitulaciones y la ley del régimen matrimonial

Las capitulaciones pueden contener una elección de ley, establecer una separación de bienes o modificar el régimen matrimonial. Ignorarlas puede conducir a una valoración incorrecta del patrimonio. Cuando no existe una elección expresa, pueden ser relevantes la fecha del matrimonio, la primera residencia habitual común de los cónyuges y su nacionalidad común en el momento de casarse. Además, trasladarse posteriormente a Bélgica no significa necesariamente que el régimen matrimonial pase a estar regulado por la ley belga.

💡 Ejemplo: una pareja se casa en Grecia bajo el régimen de sociedad de gananciales y establece allí su primera residencia común. Años después se traslada a Bruselas. En el momento del divorcio, no puede darse por supuesto que se aplica la separación de bienes belga. Deberá analizarse la ley que regula su régimen matrimonial.

Ignorar bienes, pensiones o empresas en el extranjero

La liquidación debe partir de un inventario completo del patrimonio situado dentro y fuera de Bélgica. Deben identificarse las viviendas, cuentas bancarias, inversiones, participaciones empresariales, planes de pensiones, stock options y deudas existentes en otros países. Que un bien figure únicamente a nombre de uno de los cónyuges no significa necesariamente que quede fuera de la liquidación. Su tratamiento dependerá del régimen matrimonial, del origen de los fondos y de la naturaleza del activo. También debe distinguirse entre la titularidad económica y las formalidades necesarias para vender, adjudicar o registrar el bien en el país donde se encuentra.

💡 Ejemplo: el marido declara únicamente la vivienda familiar de Bruselas, pero también posee participaciones en una sociedad española, una cuenta bancaria en Luxemburgo y un plan de pensiones en Francia. Todos estos activos deben identificarse y analizarse para determinar si forman parte del patrimonio matrimonial.

Empezar negociaciones sin comprobar el riesgo de litispendencia

Cuando varios países pueden tramitar el divorcio, iniciar una negociación sin analizar previamente la competencia puede ser arriesgado. El otro cónyuge podría presentar la demanda en otro Estado mientras continúan las conversaciones. Si se inician procedimientos entre las mismas partes en dos Estados miembros, el tribunal apoderado en segundo lugar deberá normalmente esperar a que el primero determine su competencia. Por ello, antes de comunicar una estrategia o aceptar una negociación prolongada debe comprobarse qué países son competentes y qué consecuencias tendría presentar primero la demanda en cada uno de ellos.

No inscribir la sentencia en los registros extranjeros

Una sentencia belga puede ser reconocida automáticamente en otro Estado miembro, pero puede seguir siendo necesario solicitar la actualización del registro civil extranjero. Si no se realiza este trámite, una persona puede figurar como divorciada en Bélgica y continuar apareciendo como casada en el país de su nacionalidad. Esto puede generar problemas para volver a casarse, tramitar una sucesión o acreditar correctamente su estado civil. La inscripción registral de una sentencia extranjera de divorcio requiere aportar la correspondiente resolución firme y la documentación exigida por el Registro Civil.

💡 Ejemplo: una ciudadana marroquí obtiene el divorcio en Bruselas, pero no solicita su inscripción en el Registro Civil marroquí. Años después, cuando pretende volver a casarse en España, continúa figurando oficialmente como casada y debe regularizar previamente su estado civil.

Ejemplos prácticos de divorcio internacional en Bélgica

A continuación, explicamos diferentes situaciones verídicas exitosas que hemos tramitado en nuestro despacho, mostrando cómo pueden distribuirse la competencia y la ley aplicable en un divorcio internacional.

Matrimonio italiano-francés residente en Bruselas

Pensemos en una ciudadana española y un ciudadano francés que contrajeron matrimonio en Italia, pero viven y trabajan desde hace varios años en Bruselas. Tienen dos hijos escolarizados en Bélgica y son propietarios de la vivienda familiar en Bruselas y de un apartamento en Milán. Los tribunales belgas serán normalmente competentes para pronunciar el divorcio porque ambos cónyuges tienen su residencia habitual en Bélgica. El hecho de que se hayan casado en Italia y ninguno tenga nacionalidad belga no les obliga a divorciarse en Italia o Francia. La residencia habitual común en Bruselas constituye una conexión suficiente con Bélgica conforme al Reglamento Bruselas II ter.

Si los cónyuges no eligieron previamente la ley aplicable y siguen residiendo habitualmente en Bélgica cuando se presenta la demanda, la ley belga será normalmente aplicable al divorcio. No obstante, Roma III permite que los cónyuges elijan, bajo determinadas condiciones, la ley correspondiente a la nacionalidad de cualquiera de ellos, por lo que podrían acordar la aplicación de la ley española o francesa. Como los hijos viven y están escolarizados en Bruselas, los tribunales belgas serán también, en principio, competentes para decidir sobre la autoridad parental, su residencia y el régimen de visitas.

El apartamento de Milán deberá incluirse en la liquidación patrimonial, pero su tratamiento dependerá del régimen económico matrimonial aplicable. Aunque una misma ley pueda regular el conjunto del patrimonio matrimonial, la adjudicación o venta del inmueble deberá respetar las formalidades notariales, fiscales y registrales españolas.

Cónyuge residente en Bélgica y cónyuge que ha regresado a España

Imaginemos ahora que un matrimonio español vivía conjuntamente en Bruselas. Después de la separación, uno de los cónyuges permanece en Bélgica y el otro regresa a España. Bélgica puede seguir siendo competente si fue la última residencia habitual común y uno de los cónyuges continúa viviendo allí. España también podría llegar a ser competente, por ejemplo, por la nacionalidad común española, por la residencia del cónyuge demandado o cuando se cumpla el periodo de residencia exigido para que el cónyuge que regresó pueda presentar allí la demanda.

Por tanto, pueden existir dos jurisdicciones potencialmente competentes. Si se inician procedimientos en ambos países, el tribunal ante el que se presentó la segunda demanda deberá normalmente suspender el procedimiento hasta que se determine si el primer tribunal es competente. Si este confirma su competencia, el segundo deberá apartarse. Por ello, en determinados divorcios internacionales, cuando se presenta la demanda puede tener una gran importancia. La competencia sobre los hijos deberá analizarse separadamente. Si continúan viviendo y escolarizados en Bélgica, las medidas sobre autoridad parental, residencia y visitas corresponderán normalmente a los tribunales belgas. Si se han trasladado legalmente a España y han establecido allí su residencia habitual, los tribunales españoles podrán ser competentes.

El resultado puede ser diferente cuando uno de los progenitores traslada unilateralmente a los hijos a España sin consentimiento del otro. En ese supuesto no debe darse por sentado que España pasa a ser inmediatamente competente, ya que puede existir un traslado ilícito y activarse un procedimiento internacional de retorno (restitución o retorno de menores por sustracción internacional). La sentencia de divorcio dictada en Bélgica será, en principio, reconocida en España sin necesidad de volver a examinar el fondo del asunto. No obstante, el excónyuge español deberá realizar los trámites necesarios para que el divorcio quede inscrito en el Registro Civil español.

Pareja extracomunitaria residente en Bélgica con bienes en varios países

Consideremos una pareja de nacionalidad estadounidense que contrajo matrimonio en Nueva York y vive desde hace seis años en Bruselas. Tiene una vivienda familiar en Bélgica, una propiedad en Estados Unidos y una cuenta de inversión en Suiza. Uno de los cónyuges trabaja para una multinacional y el otro obtuvo su residencia belga mediante reagrupación familiar.

Los tribunales belgas podrán pronunciar el divorcio porque ambos cónyuges tienen su residencia habitual en Bélgica. La competencia no exige que alguno de ellos sea ciudadano belga o de la Unión Europea. La vivienda belga, el inmueble estadounidense y la cartera de inversión suiza pueden estar sometidos a una misma ley matrimonial, pero la transferencia, inscripción o ejecución sobre cada activo deberá respetar también las normas del país en el que se encuentre. Además, una resolución belga no será necesariamente reconocida de forma automática en Estados Unidos o Suiza. Será necesario comprobar las normas de reconocimiento de cada país y si se exige una apostilla, una traducción, o un procedimiento judicial específico (exequatur).

La situación migratoria del cónyuge cuya residencia depende del matrimonio también debe revisarse antes de iniciar el procedimiento. El divorcio puede dar lugar a una revisión del permiso de residencia, aunque en determinados casos sea posible conservarlo por la duración del matrimonio, la existencia de hijos, una actividad profesional propia u otras circunstancias personales. La Oficina de Extranjería distingue, además, entre la reagrupación con un ciudadano belga, un ciudadano de la Unión o un nacional de un tercer país.

Ejemplo frecuente entre expatriados e instituciones europeas en Bruselas

Un supuesto especialmente reconocible es el de una funcionaria alemana de una institución de la Unión Europea casada con un ciudadano francés que trabaja para una empresa multinacional. La familia vive en Woluwe-Saint-Pierre, sus hijos asisten a una Escuela Europea y poseen una vivienda familiar en Bruselas y un apartamento en Munich. La funcionaria percibe un salario europeo, asignaciones familiares y determinados complementos, mientras que su cónyuge recibe bonus.

En principio, Bélgica será competente para pronunciar el divorcio porque la residencia habitual de la familia se encuentra en Bruselas. Los tribunales belgas serán también normalmente competentes sobre los hijos, dado que viven, estudian y tienen aquí su centro estable de vida. Para calcular las contribuciones alimenticias no deberá tenerse en cuenta únicamente el salario base. Será necesario analizar las asignaciones familiares, los gastos de la Escuela Europea, el seguro médico, los bonus. La vivienda deberá incluirse en la liquidación del régimen matrimonial, aunque esté situada en Alemania. La ley aplicable determinará si se trata de un bien común o propio.

⚠️ Importante: estos ejemplos son orientativos. La fecha del matrimonio, la duración de la residencia, la existencia de capitulaciones, el momento del traslado de los hijos o la presentación previa de una demanda en otro país pueden cambiar tanto el tribunal competente como la legislación aplicable.

La separación también puede exigir una revisión de los derechos laborales y sociales de los expatriados en Bélgica, especialmente en materia de seguro médico, prestaciones familiares, pensiones y permiso de residencia.

¿Necesita asesoramiento para un divorcio internacional en Bélgica?

En un divorcio internacional, la cuestión no se limita a decidir dónde presentar la demanda. También deben coordinarse la ley aplicable, la situación de los hijos, las pensiones alimenticias, el patrimonio situado en distintos países y el reconocimiento de la futura sentencia. Un análisis jurídico realizado antes de iniciar el procedimiento permite evitar conflictos de jurisdicción, proteger los bienes y adoptar decisiones que puedan ejecutarse eficazmente en todos los Estados implicados. En Arthur & Marin, expertos en Derecho Internacional, y Derecho de la Unión Europea, acompañamos a expatriados y familias internacionales en Bélgica, adaptada a su situación personal, familiar y patrimonial. También contamos abogados españoles en Bruselas que asesoran en divorcios, custodia, patrimonio y procedimientos con conexiones entre Bélgica, España y otros países.

Contáctanos para obtener una consulta confidencial a través del correo electrónico info@arthurmarin.com o al teléfono +32 465 345 345.

💡 Una preparación adecuada desde el inicio es la mejor garantía para proteger su familia, su patrimonio y sus derechos en todos los países implicados.

Redactado y revisado por Maître Diego Espinosa, abogado inscrito en los Colegios de Abogados correspondientes, con práctica en Derecho belga, español y europeo.

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