Derecho al olvido para empresarios y profesionales

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Las decisiones profesionales y comerciales comienzan con una búsqueda en Internet, y la reputación online es imprescindible para empresarios y profesionales. La información que aparece al buscar un nombre o marca puede influir de forma decisiva en la confianza de clientes, socios, inversores, bancos o potenciales colaboradores. A continuación, explicamos en detalle en el siguiente artículo cómo funciona el Derecho al olvido para empresarios y profesionales, nuestra experiencia y consejos, para poder ayudarte de la mejor forma.

¿Por qué el derecho al olvido es importante para empresarios y profesionales?

Para un empresario o un profesional, la reputación no se construye únicamente a través del trabajo, las recomendaciones o la calidad técnica. Hoy también se construye —y a veces se destruye— en Internet. Antes de contratar, confiar en un profesional, invertir en una empresa o cerrar una operación comercial, muchas personas buscan un nombre en Internet en busca de confianza, reputación y reseñas positivas. Esa simple búsqueda puede condicionar una decisión importante. Si los resultados transmiten una imagen seria y profesional, generan confianza.

Ahora si aparecen noticias, conflictos, juicios, publicaciones o referencias negativas que no reflejan la realidad, el impacto es inmediato. Por eso, el derecho al olvido para empresarios y profesionales no se trata solo de privacidad, sino de proteger la credibilidad, la actividad económica y la reputación asociado al nombre de una persona que desarrolla una actividad profesional o empresarial. Sin duda, la reputación online influye directamente en la actividad económica.

La reputación online influye directamente en los negocios

En la práctica, la reputación digital influye cada vez más en la facturación, y en el comercio tanto local como internacional. Un cliente potencial puede decidir no llamar. Un proveedor puede mostrarse reticente. Un colaborador puede preferir trabajar con otra empresa. Incluso una negociación puede enfriarse después de una simple búsqueda online. Esto sucede con más frecuencia de lo que parece. Hoy, la primera impresión, muchas veces se produce en una pantalla.

Cuando una persona busca el nombre de un empresario o profesional y encuentra resultados o reseñas negativas, puede asumir o deducir —aunque sea de forma equivocada— que no se trata de una persona de confianza. Y en los negocios donde la confianza es la primera condición, esa percepción genera dudas. Por ello, proteger la reputación online de empresarios y profesionales no es una cuestión secundaria. En muchos casos, forma parte de la propia estrategia comercial.

El nombre profesional es un activo más

Hace unos años, el nombre de una persona tenía valor en círculos profesionales o dentro de un sector determinado. Hoy tiene valor también en Internet. El nombre de un empresario, directivo o profesional funciona como una marca personal. Cuando alguien busca ese nombre en la red, no solo busca información, sino que busca señales de confianza. Quiere saber con quién va a trabajar, quién está detrás de una empresa o qué trayectoria tiene la persona con la que va a contratar. Por eso, el nombre profesional en Internet y una presencia digital cuidada puede abrir puertas, y también generar oportunidades (y en su caso demostrar solvencia). En cambio, con unos resultados negativos ocurre todo lo contrario.

Un resultado negativo puede afectar clientes, inversores, socios y bancos

Algunos resultados negativos pueden ser sensibles cuando afectan al nombre de una persona vinculada a una actividad económica. Un inversor puede dudar si encuentra referencias negativas al administrador de una sociedad. Un banco puede investigar y buscar referencias antes de una operación de financiación. Un socio comercial puede imponer condiciones distintas o desventajosas antes de iniciar una colaboración, si encuentra malas noticias. En muchos casos, no hablamos siquiera de información falsa. A veces se trata de contenidos antiguos, incompletos o que ya no representan la situación del interesado. Sin embargo, siguen condicionando decisiones presentes. Por eso, eliminar resultados negativos para empresarios y profesionales, puede ser una medida legítima y necesaria para evitar perjuicios desproporcionados.

Revisar periódicamente qué aparece al buscar el propio nombre, detectar contenidos perjudiciales y actuar a tiempo evitar daños importantes. En un entorno donde la confianza se decide en segundos, la reputación digital merece la misma atención que cualquier otra parte del negocio. El prestigio profesional tarda años en construirse. En Internet, a veces basta una búsqueda para ponerlo en riesgo.

¿Qué empresarios y profesionales pueden verse afectados?

En la práctica, cualquier persona cuya actividad dependa de su nombre, de su reputación o de la confianza que inspira puede verse perjudicada por resultados negativos en Internet, lo que también implica a grandes empresas y a figuras públicas. Por eso, todos los empresarios y profesionales necesitan proteger su reputación online, especialmente cuando su identidad está vinculada a un sector y actividad económica. A continuación, explicamos algunos perfiles especialmente expuestos.

Administradores de sociedades y directivos

Los administradores, gerentes, CEOs y directivos suelen estar especialmente expuestos porque su nombre aparece asociado a la empresa que representan. En la mayoría de las compraventas comerciales, inversores, clientes o bancos no solo analizan la sociedad, sino también a las personas que están al frente. Cuando una búsqueda del nombre del administrador muestra resultados negativos (o perjudiciales), afecta directamente a la percepción de la empresa.

💡 Ejemplos habituales: Un administrador aparece vinculado a un antiguo conflicto societario ya resuelto hace años. El nombre de un directivo sigue apareciendo relacionado con una empresa que ya no dirige. Un CEO figura en noticias sobre dificultades financieras. Un gerente aparece mencionado en un procedimiento judicial archivado. Estos casos afectan la imagen corporativa, confianza y reputación.

Empresarios y socios de empresas familiares o pymes

En pequeñas y medianas empresas (PYMES), el nombre del fundador o del socio está estrechamente unido al negocio (incluso a veces llevan el mismo nombre). La empresa y la persona son percibidas como una sola cosa. Esto significa que cualquier contenido negativo sobre el empresario repercute directamente en las ventas, relaciones comerciales y la expansión del negocio fuera del mercado local, donde quizás es menos conocido.

💡 Ejemplos habituales: El socio de una pyme sigue relacionado con una noticia sobre una deuda. El fundador de una empresa familiar aparece en foros con comentarios antiguos, que ya no reflejan la realidad, pues el fundador vendió la empresa.

En este tipo de casos, proteger la reputación digital del empresario protege la reputación de la empresa.

Profesionales liberales

Los profesionales liberales dependen, más que otras profesiones, de la confianza. Cuando alguien necesita un médico, un arquitecto, un consultor o un veterinario, suele buscar referencias (boca a boca o digitales) antes de contratar. La presencia digital, y una buena marca, influye en el prestigio profesional. Algunos ejemplos habituales de cuestiones digitales en la red, puedes ser las siguientes.

💡 Ejemplos habituales: Un abogado aparece vinculado a un mal expediente. Un médico encuentra resultados negativos basados en información desactualizada. Un arquitecto sigue apareciendo relacionado con una sociedad de la que salió. Un consultor aparece mencionado en un foro con acusaciones antiguas. Un asesor financiero ve su nombre asociado a noticias de una etapa profesional diferente

Una simple duda puede hacer que el cliente acuda a otro profesional.

Empresarios y profesionales con marca personal

Cada vez más empresarios trabajan apoyados en su nombre propio. Entrenadores, coaches, diseñadores, agentes inmobiliarios, fotógrafos, terapeutas o consultores.En estos casos, el nombre personal es la marca comercial, y por ello la unión es muy estrecha.

💡 Ejemplos habituales: Un consultor freelance aparece vinculado a una antigua reclamación ya resuelta. Un diseñador independiente aparece relacionado con publicaciones negativas de hace muchos años. Un coach profesional ve su nombre asociado a contenidos satíricos o perjudiciales. Un fotógrafo pierde clientes porque al buscar su nombre aparecen conflictos pasados.

Cuando el negocio depende del nombre propio, la reputación influye directamente en los ingresos.

⚠️ Si su perfil profesional puede verse afectado, analizar a tiempo qué resultados aparecen y si pueden eliminarse es imprescindible

¿Qué tipo de contenidos pueden perjudicar la reputación de un profesional?

Cuando alguien busca el nombre de un empresario, el nombre del profesional o el nombre del administrador de una sociedad, no hace falta que la información sea falsa para causar daño, sino simplemente que esté presente en la red. La mayoría de las personas, y más hoy en día con las fake news y las noticias virales, no sabe o no puede diferenciar que es verdad, qué es mentira, o que está completamente desactualizado y ha prescrito. En base a ello, a continuación explicamos algunos de los contenidos que más perjudican según nuestra experiencia.

Noticias sobre litigios, deudas o conflictos empresariales

Uno de los casos más frecuentes es el de noticias que siguen apareciendo al buscar el nombre del empresario o el nombre del administrador, en relación con ciertos problemas relacionados con litigios, deudas o conflictos empresariales. Puede tratarse de conflictos entre socios, reclamaciones mercantiles, deudas o controversias empresariales. Su permanencia en buscadores sigue proyectando una imagen muy negativa y genera desconfianza en clientes, bancos, socios e inversores potenciales (sobre todo internacionales).

💡Por ejemplo, un empresario puede seguir apareciendo vinculado a una disputa societaria de hace ocho años, pese a que su empresa funciona hoy con normalidad.

Resultados relacionados con procedimientos judiciales

También perjudican los resultados que asocian el nombre del profesional o el nombre del empresario a procedimientos judiciales. Lo cierto es que muchas personas no distinguen entre una demanda, una investigación, un archivo o una resolución favorable (así como términos jurídicos como imputado, inculpado, ect). Cualquier nombre que se vincule a un procedimiento judicial, en general, conlleva una conclusión y una idea negativa.

Publicaciones en relación con el negocio o el profesional

Otro supuesto habitual es el de contenidos que no representan la realidad y actualidad del negocio o del profesional. Puede ocurrir que el nombre del administrador siga vinculado a una empresa ya desaparecida o quebrada, o que el nombre del profesional aparezca asociado a una etapa pasada (por ejemplo de insolvencia o concursal) que no refleja su posición actual. Esto pasa con más recurrencia en profesionales que han trabajado en diversas empresas durante su trayectoria profesional, ya que las probabilidades son mayores.

Informaciones inexactas, incompletas o descontextualizadas

A veces el daño no proviene de una información completamente falsa, sino de una información mal explicada, parcial o presentada sin contexto, cual suele ocurrir bastante hoy en día en los periódicos digitales o en línea. Un artículo periodístico o noticia puede omitir el hecho que un conflicto ya se resolvió, que un procedimiento fue archivado o que la situación cambió por completo, y se logró finalmente un acuerdo extrajudicial o acuerdo a través una mediación. No obstante, por norma general, los periodicos no eliminan estos artículos dañinos (se quedan en la red de manera indefinida), no revisan el artículo o publica uno nuevo con la nueva información actualizada, y por lo tanto el resultado final es una imagen distorsionada del nombre del empresario o del nombre del profesional.

💡 Por ejemplo, una publicación puede mencionar una reclamación, queja o introducción de una demanda, pero no explicar que fue desestimada o que nunca tuvo consecuencias en la práctica.

Contenido difundido en blogs, foros o páginas de terceros

Debido a los contenidos virales de hoy en día, pueden perjudicar mucho los contenidos publicados en blogs, foros, páginas de opiniones o webs de terceros, sobre todo cuando aparecen al buscar el nombre profesional en Internet. En ocasiones se trata de comentarios sin el suficiente conocimiento, acusaciones no contrastadas, publicaciones replicadas o retuiteadas (reenviadas), y referencias sin contexto. Aunque no provengan de medios importantes, pueden dañar seriamente la reputación si ocupan posiciones visibles en plataformas, foros o redes sociales importantes.

💡 Por ejemplo, un consultor, un autónomo o un empresario puede ver afectada su imagen porque un foro o un blog en Internet muestra contenido negativo y acusatorio al buscar su nombre, simplemente por rumores de terceras partes sin haber tenido un contacto real.

Además, lo importante no es solo lo que existe, sino lo que aparece primero. En reputación online, el problema no es solo que un contenido exista en Internet, sino que aparezca entre los primeros resultados cuando alguien busca el nombre del empresario, el profesional o el del administrador. Ahí es donde puede producirse el daño de verdad. Y por eso es fundamental analizar qué resultados están afectando de verdad a la imagen profesional.

Cómo proteger la reputación mediante el derecho al olvido

Para proteger de verdad la reputación online de un empresario o profesional, lo importante es saber cómo utilizarlo, en qué casos tiene sentido y qué pasos conviene seguir. Todo empieza por entender qué resultados están dañando la imagen del interesado y que generan un perjuicio.

Identificar las búsquedas que generan perjuicio

El primer paso consiste en detectar qué ve realmente un tercero (desde la perspectiva de una IP oculta o en modo privado) cuando busca el nombre de la persona afectada. No se trata solo de revisar una URL, sino de analizar las búsquedas que más influyen en la percepción externa, es decir, nombre y apellidos, variantes del nombre, nombre junto a la empresa, nombre junto al sector o incluso búsquedas como “nombre + fraude”, “nombre + deuda” o “nombre + juicio”, si son las que están generando el problema.

Esto es importante porque, en materia de derecho al olvido para empresarios y profesionales, el foco suele estar en los resultados que aparecen al introducir el nombre de la persona, pero no basta con que exista una publicación negativa, sino que tiene que ser una publicación que afecte de forma visible a la búsqueda del nombre profesional o del nombre del empresario.

💡 En esta fase conviene hacerse preguntas: ¿qué resultados aparecen en la primera página?, ¿qué enlaces son los más visibles?, ¿qué contenido puede generar dudas en clientes, bancos, socios o inversores?, ¿qué resultados están desactualizados?

Analizar si el resultado puede ser objeto de desindexación

Una vez detectados los resultados, hay que valorar si pueden ser objeto de desindexación. El análisis de la cuestión debe centrarse en cuestiones como si la información es antigua, si sigue siendo relevante a día de hoy, si es exacta, si aparece sin contexto, si afecta de forma desproporcionada a la marca personal o a la actividad profesional, y si existe un interés público actual que justifique mantener ese resultado visible. Deben existir ciertos argumentos para sostener que ese resultado, al buscar el nombre del administrador o el nombre del profesional, ya no debería aparecer.

Preparar una solicitud fundamentada

El siguiente paso es preparar una solicitud bien construida. Una buena solicitud debe identificar con precisión las URLs afectadas, explicar qué búsquedas generan el daño, exponer por qué la información es antigua, inexacta, excesiva o descontextualizada, y describir con claridad el perjuicio que produce sobre la actividad del empresario o del profesional. El daño reputacional conviene vincularlo a efectos concretos como pérdida de confianza, afectación comercial, impacto sobre la captación de clientes, dificultad en negociaciones o daño a la imagen profesional.

Actuar frente al buscador y, en su caso, frente a la web de origen

Aquí conviene distinguir dos planos. La desindexación va dirigida al motor de búsqueda y busca que el enlace deje de aparecer en los resultados obtenidos al buscar el nombre de la persona. La fuente original, sin embargo, puede seguir publicada. Por eso, en algunos casos basta con actuar frente al buscador. En otros, conviene actuar también frente al sitio web que publica la información, sobre todo si el contenido es inexacto, ilícito para conseguir una vía adicional de rectificación, supresión o anonimización. Estas dos vías, no obstante, pueden coexistir (motor de búsqueda y editor o responsable de la publicación o DPO – delegado de protección de datos – del sitio web).

Acciones adicionales

Una negativa en la desindexación a menudo significa que puede que falte prueba, que la argumentación sea insuficiente o que el caso necesite elevarse a un paso más. Para ello, cada país cuenta con una autoridad de protección de datos, la cual contempla la posibilidad de reclamar en materia de desindexación, y decisiones de los motores de búsqueda o de los sitios web. En ciertos supuestos, la vía adecuada no será únicamente la desindexación, sino una estrategia combinada frente al responsable de la publicación.

Reclamación ante la autoridad de protección de datos

Una de las siguientes vías, si el buscador rechaza la solicitud o no responde de forma satisfactoria, es acudir a la Autoridad de Protección de Datos. En ese caso, puede introducirse una mediación o presentarse una queja. . Además, si el caso tiene dimensión transfronteriza —por ejemplo, porque interviene una gran plataforma o un buscador que opera en varios países del EEE—, las autoridades nacionales cooperan entre sí bajo el sistema del GDPR. Si interviene la APD y dicta una decisión desfavorable, existe recurso administrativo frente a la decisión.

Actuar también frente a la web de origen

Como hemos comentado, también es posible dirigirse frente al sitio web, el responsable, el editor del contenido o el DPO de la página en paralelo o incluso de forma independiente. Además, las Agencias de Protección de Datos de varios países han conocido asuntos relativos a la aceptación de un editor de prensa a dar curso a solicitudes de borrado respecto de archivos periodísticos en línea, lo que demuestra que la actuación contra la web de origen es posible (aunque no siempre efectiva).

Vía judicial frente al buscador y frente al editor

Otro de las vías (complementaria, no excluyente) es la judicial. Según nuestra experiencia, la vía judicial cobra sentido cuando se han intentado las vias anteriores, y los resultados negativos están causando un perjuicio serio como pérdida de clientes, bloqueo de operaciones, daños en negociaciones, o afectación del crédito profesional. También puede ser la vía cuando y conviene pedir medidas más amplias.

Supervisor Europeo de Protección de Datos (EDPS)

El Supervisor Europeo de Protección de Datos (EDPS) investiga reclamaciones, pero solo cuando el tratamiento de datos lo realiza una institución, órgano, organismo u oficina de la Unión Europea. El EDPS no es competente para tratar reclamaciones contra empresas privadas ni contra autoridades nacionales, pero es importante conocerlo y tendría sentido acudir a él si el contenido o el tratamiento problemático procede de una institución u organismo de la UE.

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Qué pruebas aportar de un profesional para ejercer el derecho al olvido

En este tipo de solicitudes, no basta con afirmar que un resultado perjudica la reputación. Se debe aportar la documentación que lo sustente. El objetivo es demostrar quién es la persona afectada, qué contenido le perjudica, por qué ese resultado le causa un daño y por qué ya no debería seguir apareciendo.

Identificación del profesional

El primer paso es acreditar la identidad de la persona afectada. El buscador o la plataforma debe poder comprobar que quien formula la solicitud es la persona cuyo nombre aparece en los resultados, o que actúa en su representación (despacho de abogados). En la práctica, esto exige aportar un documento identificativo y, si interviene un abogado o representante, la autorización correspondiente. Si no queda bien acreditado quién solicita la retirada, la petición será rechazada.

Enlaces y pruebas de los resultados

La solicitud debe ser precisa. No basta con decir que “aparecen cosas negativas”. Hay que identificar qué enlaces generan el problema y cómo aparecen cuando se busca el nombre del empresario o del profesional. Por eso conviene aportar las URL, capturas de pantalla de los resultados y, si es posible, indicar la búsqueda exacta con la que aparecen. Esto permite delimitar de manera precisa los resultados negativos (y no eliminar los resultados positivos, por ejemplo).

Explicación del perjuicio profesional o empresarial

Uno de los puntos más importantes es explicar por qué ese resultado perjudica a la actividad del interesado (de qué forma perjudica). En el caso de profesionales, el daño debe proyectarse sobre la reputación, la confianza y el negocio concreto. Cuanto más concreto sea este punto, mejor.

Documentación oficial e información antigua, inexacta o ya no relevante

También es fundamental respaldar la solicitud con documentos que permitan demostrar que la información ha quedado desactualizada, incompleta, o que contiene errores.

💡 Según el caso, pueden ser útiles resoluciones judiciales, documentos que acrediten que se ha archivado un procedimiento, pruebas de pago o regularización de una deuda, publicaciones posteriores que aclaren la situación, certificaciones societarias, o cualquier otro elemento que ayude a explicar los hechos.

Contexto de la actividad profesional o empresarial

Por último, conviene explicar cuál es la situación del empresario o del profesional. Este punto aporta contexto y ayuda a mostrar que el contenido pertenece a una etapa pasada o ya no representa la actividad presente del interesado. Puede ser útil indicar, por ejemplo, que el empresario desarrolla hoy otra actividad, que el profesional ya no mantiene relación con la empresa o situación mencionada, que el conflicto quedó atrás hace años o que su trayectoria actual no guarda relación con el contenido que sigue apareciendo en buscadores.

Riesgos de no actuar a tiempo frente a resultados negativos

Muchos empresarios y profesionales posponen este problema porque piensan que “nadie lo verá” o que “no merece la pena darle importancia”. Sin embargo, suele ocurrir lo contrario. Cuando un resultado negativo permanece visible durante meses o años al buscar el nombre del empresario, el nombre del profesional o el nombre del administrador, acaba consolidándose como parte de su identidad digital, y por tanto cuesta más eliminar esta idea o percepción. Y eso tiene consecuencias en términos de imagen, negocio, oportunidades y credibilidad. A continuación, exponemos algunos de los riesgos más importantes.

Pérdida de confianza comercial

La confianza es lo más valioso de cualquier empresario o profesional. Y hoy esa confianza se forma, muchas veces, antes incluso de la primera llamada o de la primera reunión. Si un cliente potencial busca el nombre de una persona y encuentra contenidos negativos puede decidir no avanzar. Simplemente acudirá a otro profesional o a otra empresa. Esto afecta especialmente a quienes trabajan en sectores donde la decisión de contratar depende en gran medida de la credibilidad y representan personalmente su actividad. Un solo resultado visible puede sembrar una duda suficiente para frenar una relación comercial.

‼️ Por eso, los resultados negativos no solo dañan la imagen, también pueden frenar ventas, contactos y nuevas oportunidades de negocio.

Daño a la imagen profesional

No todos los perjuicios se traducen de forma inmediata en una pérdida económica visible. A veces el daño primer afecta a la percepción que otros tienen de la persona, debilita su autoridad y proyecta una imagen que ya no se corresponde con la realidad. Un directivo, un administrador, un profesional liberal o un autónomo con marca personal necesita que su presencia online transmita solidez, coherencia y confianza. Si los resultados cuentan otra historia, esa imagen profesional se deteriora, aunque la realidad actual sea muy distinta.

Dificultades en negociaciones, financiación o contratación

Los efectos de una mala reputación digital no se limitan a la captación de clientes. También pueden aparecer en negociaciones con un socio, una solicitud de financiación, una inversión o una contratación. Es cada vez más habitual que bancos, inversores, empresas y despachos realicen búsquedas previas sobre las personas con las que van a trabajar. Si al buscar el nombre del administrador o el nombre del empresario aparecen contenidos negativos, el impacto puede ser muy negativo. Lo mismo puede ocurrir en un proceso de selección de alto nivel o en una colaboración profesional importante. La información puede influir en la percepción de riesgo y enfriar decisiones que dependen, en gran parte, de la confianza.

Persistencia de la huella digital

El problema de la huella digital es precisamente ese, si nadie interviene, permanece. Y cuanto más tiempo permanece, más se normaliza. Sin embargo, si ese contenido sigue apareciendo al buscar el nombre del empresario o profesional, para quien lo lee hoy puede parecer actual. Por eso, en muchos casos, actuar pronto no es solo aconsejable, es la mejor manera de evitar que una información antigua siga condicionando el futuro.

💡 Cuanto más tiempo permanece visible un contenido negativo, más posibilidades hay de que se difunda, se replique o siga afectando decisiones importantes. La rapidez no solo protege la reputación, también protege oportunidades.

Resumen de riesgos

RiesgoCómo puede manifestarse en la prácticaImpacto para el empresario o profesional
Pérdida de confianza comercialUn cliente potencial busca el nombre del empresario o del profesional y encuentra noticias antiguas, litigios o contenidos negativosPuede decidir no contratar o acudir a un competidor
Daño a la imagen profesionalEl nombre aparece asociado a conflictos, deudas, procedimientos o referencias desactualizadasSe debilita la credibilidad y la percepción de solvencia o seriedad
Dificultades en la captación de clientesLa primera impresión en Google genera dudas antes incluso del primer contactoSe reducen consultas, reuniones y oportunidades de negocio
Impacto en negociaciones comercialesSocios, proveedores o colaboradores detectan resultados negativos al revisar el perfil del interesadoLa negociación puede ralentizarse, endurecerse o fracasar
Problemas en financiación o relaciones bancariasBancos o entidades financieras valoran negativamente la huella digital del empresario o administradorPuede afectar líneas de crédito, financiación o condiciones de riesgo
Obstáculos en operaciones societarias o de inversiónInversores o compradores realizan búsquedas previas sobre administradores o sociosPuede generar reservas en due diligence o frenar operaciones
Pérdida de oportunidades profesionalesUn despacho, empresa o cliente institucional revisa el nombre del profesional antes de colaborarPueden descartarse colaboraciones, nombramientos o proyectos
Asociación permanente con hechos ya superadosInternet sigue mostrando una etapa pasada que ya no refleja la realidad actualEl pasado continúa condicionando injustamente el presente profesional
Difusión y amplificación del perjuicioEl contenido negativo se replica en otros sitios, foros o agregadoresEl problema gana visibilidad y resulta más difícil de controlar
Deterioro de la marca personalEl nombre propio pierde valor como activo profesional o empresarialAfecta la reputación, el posicionamiento y la capacidad de generar confianza

Derecho al olvido y transparencia para empresarios, ¿cuáles son los límites?

El derecho al olvido digital no permite borrar automáticamente toda información relacionada con una sociedad, un directivo o una actividad económica. Para empresarios, administradores y profesionales, este derecho debe equilibrarse con el derecho a la información, la libertad de expresión, la seguridad jurídica de las operaciones comerciales y las obligaciones de transparencia impuestas a las sociedades. Esto incluye, entre otros, la información que aparece en registros públicos, los datos relativos a administradores, las obligaciones contables, fiscales, de prevención del blanqueo de capitales, así como la información sobre los beneficiarios efectivos. El RGPD reconoce el derecho de supresión cuando se cumplen ciertas condiciones, pero también prevé excepciones, especialmente cuando el tratamiento de datos es necesario para cumplir una obligación legal.

El derecho al olvido no es un derecho absoluto

La jurisprudencia europea confirma que el derecho al olvido para empresarios y profesionales nunca es automático. En la sentencia Google Spain, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea reconoció que una persona puede solicitar a un motor de búsqueda la desindexación de determinados enlaces que aparecen al buscar su nombre, cuando los resultados causan una afectación desproporcionada a sus derechos fundamentales. La Autoridad belga de protección de datos recuerda también que la desindexación puede solicitarse cuando los derechos de la persona afectada prevalecen sobre el interés económico del motor de búsqueda y sobre el interés de los internautas en acceder a la información. Revisa nuestro artículo sobre cómo ejercer el Derecho al olvido en Google.

Transparencia de las sociedades, registros públicos e interés de terceros

En materia de sociedades, el análisis es más estricto. En la sentencia Manni de 9 de marzo de 2017, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea consideró que, en principio, no existe un derecho al olvido respecto de los datos personales que figuran en el registro de sociedades, ya que estos registros tienen como objetivo garantizar la seguridad jurídica y proteger a terceros. Sin embargo, el Tribunal admite que, una vez transcurrido un plazo suficientemente largo desde la disolución de una sociedad, puede ser posible restringir el acceso a ciertos datos. Esta jurisprudencia es importante para administradores, gerentes y directivos cuyo nombre sigue asociado a una antigua sociedad, una quiebra, un conflicto comercial o una situación que ya no refleja su actividad actual.

Registro UBO, beneficiarios efectivos y protección de la vida privada

La transparencia económica tampoco significa que toda la información deba ser accesible al público general sin límites. En los asuntos acumulados Luxembourg Business Registers y Sovim, de 22 de noviembre de 2022, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea invalidó el acceso automático del público general a la información relativa a los beneficiarios efectivos de las sociedades, al considerar que ese acceso generalizado suponía una afectación desproporcionada al derecho al respeto de la vida privada y a la protección de los datos personales. Esta decisión demuestra que las obligaciones de transparencia, especialmente en materia UBO y de prevención del blanqueo de capitales, deben ser proporcionadas. No justifican necesariamente que determinados datos sigan siendo visibles, accesibles o fácilmente asociados al nombre de un profesional en los motores de búsqueda.

Análisis caso por caso entre reputación, transparencia e interés público

En la práctica, proteger la reputación online de un directivo, empresario o profesional no consiste en borrar toda información económica o societaria. Una información obligatoria en un registro legal puede, en algunos casos, tener que seguir siendo accesible en ese registro, pero aun así puede justificar una solicitud cuando aparece de forma excesiva en los resultados de búsqueda asociados al nombre de una persona. El objetivo, por tanto, no es eludir las obligaciones de transparencia fiscal, societaria o UBO, sino limitar el impacto desproporcionado de ciertos resultados sobre la reputación profesional, la credibilidad comercial y la capacidad de un empresario para desarrollar su actividad.

Ejemplos de éxito de empresarios y profesionales

En nuestra práctica, hemos asesorado a empresarios, directivos y profesionales cuya reputación online se veía afectada por resultados de búsqueda que ya no reflejaban su situación actual o que generaban un perjuicio desproporcionado en el ejercicio de su actividad.

Empresarios afectados por noticias sobre conflictos societarios

Hemos asesorado a empresarios cuyo nombre seguía apareciendo vinculado, años después, a noticias relativas a conflictos entre socios, tensiones societarias o controversias internas de gestión ya completamente superadas. Aunque se tratara de informaciones publicadas en un contexto determinado, su permanencia en los resultados de búsqueda seguía proyectando una imagen negativa ante clientes, bancos, socios comerciales o potenciales inversores. En estos supuestos, el análisis jurídico se orienta a demostrar que la información ha perdido relevancia y que su mantenimiento en buscadores produce un impacto reputacional desproporcionado.

Profesionales asociados a procedimientos judiciales ya cerrados

También hemos intervenido en situaciones en las que profesionales liberales seguían apareciendo en Internet asociados a procedimientos judiciales, reclamaciones o expedientes antiguos ya cerrados, archivados o desprovistos de interés actual. Esta situación puede afectar de manera significativa a la confianza que clientes o terceros depositan en el profesional, especialmente cuando una simple búsqueda de su nombre ofrece una imagen incompleta o desactualizada de su trayectoria. En tales casos, el derecho al olvido permite articular una estrategia dirigida a obtener la desindexación de resultados cuya permanencia ya no se justifica.

Directivos perjudicados por contenidos desactualizados

Hemos asesorado igualmente a directivos y administradores cuyo nombre seguía apareciendo asociado a contenidos antiguos relativos a una empresa que ya no dirigían, a una etapa profesional ya cerrada o a circunstancias empresariales que habían cambiado de forma importante. En la práctica, estos resultados pueden distorsionar la percepción pública del interesado y generar dudas injustificadas sobre su solvencia, credibilidad o capacidad de gestión. En este contexto, una actuación jurídica bien planteada puede contribuir a limitar la difusión de contenidos que ya no reflejan la realidad profesional actual.

Autónomos y profesionales liberales cuya captación de clientes se veía afectada

En otros asuntos, hemos asesorado a autónomos y profesionales liberales cuya actividad dependía directamente de su nombre y reputación, y que se veían perjudicados por la aparición en buscadores de publicaciones antiguas, referencias negativas o contenidos que carecían ya de actualidad. Cuando la presencia de estos resultados afecta a la captación de clientes, a la confianza comercial o al desarrollo de la actividad profesional, hay queueue valorar si concurren los presupuestos para solicitar su desindexación y proteger así la imagen digital del interesado.

Protegemos la reputación online de profesionales a medida

En Arthur & Marin, ayudamos a empresarios, administradores, directivos, autónomos y profesionales liberales a ejercer el derecho al olvido y cuando sea necesario a ejercer acciones adicionales ante las autoridades competentes. Se trata de proteger su nombre profesional, marca, capacidad de generar confianza y valor reputacional ante clientes, bancos, socios, inversores y colaboradores.

Contáctanos a info@arthurmarin.com o al +32 465 345 345 y y estudiaremos tu situación de forma confidencial para determinar qué opciones existen y qué vía adoptar para proteger tu reputación online como empresario o profesional.

💡 Estudiamos cada caso de forma individual, identificamos la vía más eficaz y diseñamos una estrategia a medida.

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